JUAN FERRERA

Coordinador Nacional FEDECAMARA


Los políticos ya no deben seguir acorralando las aspiraciones de un pueblo, con esa actitud de no querer aprobar las reformas electorales, que no solo son una demanda del electorado, sino que también están planteadas en las recomendaciones de la Comisión de la Verdad, igualmente las han sugerido los cooperantes internacionales.

Las reformas electorales deben hacerse, no se si habrá tiempo, pero algo diferente tiene que realizarse para que los hondureños aceptemos los resultados de los próximos comicios. Los políticos deben entender que una democracia se construye con reglas claras y procesos limpios.

Hay puntos que deben estar claros, como eso de si habrá reelección, si solo será por una vez, si será continua, alterna o indefinida; si vamos a elegir a los diputados y alcaldes en momentos diferentes, igual está el tema del control del financiamiento de las campañas porque ya vimos que la política esta penetrada por actividades ilícitas; asimismo hay que evitar el uso de los recursos públicos en propaganda del partido en el gobierno.

Por otro lado hay que decidir si el Tribunal Supremo Electoral será dirigido por verdaderos magistrados o continuará integrado por activistas o representantes
de los partidos, ya que esto último es la corta visión de algunos diputados del Congreso Nacional.

Aquí lo que uno ve, es que no se quieren hacer reformas porque eso conviene a grupos políticos o sectores dominantes que se han hecho del poder, de los negocios, recursos y oportunidades de desarrollo existentes en el país, para beneficio siempre de la misma gente; por eso cuando uno revisa quienes son los que se benefician se da cuenta que son los mismos de hace tiempos, o sino son sus herederos.

Y es que el poder tiene su “encanto” y soltarlo se le hace duro a mucha gente que nunca tuvo la capacidad de ser creadores de su propio desarrollo empresarial o intelectual. Muchos llegaron a esos puestos gubernamentales no por capacidad sino por amistad, por servilismo, por compadrazgo y por intereses estrictamente personales, esto choca con la realidad que esta viviendo la nueva generación de hondureños.

El país debe preparar su política para llegar a consensos, a grandes acuerdos, no necesariamente acuerdos estrictamente de partidos políticos que en la realidad no representan la voluntad de la gente. Ya nos vimos abocados a dos procesos muy difíciles y seguimos pensando que podemos seguir engañando a la gente.

Esto no se puede continuar así.